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Tasmania creció como colonia europea porque los colonos británicos pensaron que este lugar tan aislado era ideal para crear una cárcel. La prisión de Port Arthur funcionó de mil ochocientos treinta a mil ochocientos setenta con doce mil quinientos, convictos peligrosos enviados desde Inglaterra y otras colonias inglesas, que aportaron mano de obra gratis para hacer vías de trenes, puentes y edificios.
En 1642, Abel Janszoon Tasman estaba navegando su barco holandés en el Pacífico Sur, cuando pasó en esta bella isla. En vez de bautizarla Tasmania o Abelmania, él decidió llamarla Van Diemen's Land en honor al Gobernador de Batavia.
Tasmania posee paisajes de montaña, playas negras, ríos de deshielo, cavernas prehistóricas, bosques antiguos y árboles milenarios. Más de la quinta parte de la isla de casi un millón y medio de hectáreas de superficie, es Patrimonio de la Humanidad. Esta isla al sureste de Australia es una tierra de récords porque en ella encontrás el aire más límpido, el agua más pura, la flor más alta y el ser vivo más anciano del mundo.
Esta isla tiene, además de paisajes de dramática belleza, una fascinante historia colonial: los primeros pobladores blancos del lugar fueron los presos más temibles. Tiene el tamaño de Irlanda y un aire muy "british" en sus granjas, pueblos, establos, su arquitectura georgiana y sus cercos antiguos de piedras enmohecidas.
Los primeros asentamientos fueron en la bahía de Hobart y durante el siglo XIX fue colonia penitenciaria a la que arribaron aventureros, deportados y bandidos que paulatinamente eliminaron las colonias de focas y a los aborígenes provenientes de Asia que las habitaron durante milenios.
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