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En la llanura central de China, en la fértil provincia de Henan bañada por tantos ríos caudalosos, se encuentra la cuna del budismo. Diversas dinastías, implantaron su capital en alguna ciudad de Henan y como consecuencia de ello se destacan numerosos vestigios, que han sobrevivido al tiempo y a los avatares de la historia. Las grutas, de Longmen son tal vez el más impresionante de todos ellos. Un paseo por sus acantilados nos deja con el sentimiento de habernos detenido en ese pasado milenario.
El recorrido de la ciudad, no se considera terminado hasta tanto no se visite el Templo del Caballo Blanco. Este es el primer templo budista de China, construido alrededor del 68 d.C. A la entrada hay dos caballos de piedra que recuerdan la leyenda de la que deriva su nombre, en la que un emperador de la dinastía Han envió a buscar libros canónicos a la India y estos fueron transportados a lomos de un caballo blanco.
El templo está rodeado de un muro rojo, coronado de tejas verdes. Cuenta con numerosas estelas e inscripciones, pabellones diversos, kioscos. En el segundo patio se encuentra el santuario de época Ming.
Si uno quiere descubrir todo el menú de la gastronomía de Louyang, no hay nada mejor que visitar uno de los restaurantes que ofrecen buffet. Esta modalidad, incluye un extenso listado de platos típicos; más de cien. Varios cocineros, se ocupan de preparar al instante lo que los comensales han elegido.
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